Reforma electoral: el pullarismo propone cambios en la boleta única y hay diferencias con el socialismo

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El proyecto radical plantea dos cuerpos para las elecciones generales, uno provincial y otro municipal, mientras que el del PS mantiene el esquema actual de cinco boletas separadas. También hay diferencias por los pisos para acceder a bancas legislativas. La gobernabilidad, un tema clave para las definiciones. Ambas iniciativas ingresarán en las próximas horas a la Legislatura

La reforma electoral que empezará a discutirse en la Legislatura de Santa Fe tendrá esta semana una novedad clave: el ingreso de los proyectos del oficialismo. El socialismo lo presentará en Diputados y el radicalismo por el Senado, con la idea de llegar durante la discusión legislativa a una síntesis que incluya al menos a algunos sectores del peronismo, como ocurrió durante la Convención Constituyente con la reforma de la Carta Magna. Los dos socios mayoritarios de Unidos mantienen diferencias en puntos clave, como el diseño de las boletas únicas y los pisos necesarios para acceder a bancas legislativas.

El diseño de las boletas únicas es uno de los aspectos más sensibles. Rosario3 pudo saber que, a diferencia de las dos iniciativas del PJ que se conocieron hasta ahora y de la que haría pública en las próximas horas el socialismo, el proyecto radical introduce un cambio central para los comicios generales: reemplaza el actual esquema de cinco boletas únicas separadas —una por cada categoría— por un sistema de dos cuerpos, uno con las candidaturas provinciales y otro con las municipales.

Según reveló una fuente del pullarismo a este medio, la propuesta radical plantea que en la boleta provincial estén la fórmula de gobernador y vice, la lista de diputados provinciales y el candidato a senador departamental. En la boleta local, las candidaturas a intendente y concejales.

El elector debería seguir marcando un casillero por cada rubro. La diferencia es que las categorías quedarían reunidas en una misma pieza electoral según el nivel de elección. En las Paso, en cambio, se mantendría una boleta única por cada categoría.

El cambio no es solo técnico. Tiene una explicación política directa: el fin de la mayoría automática en la Cámara de Diputados.

La nueva Constitución eliminó el sistema que le garantizaba 28 bancas sobre 50 al partido o frente más votado. Desde 2027, la composición de Diputados será más proporcional. Eso llevó al oficialismo a pensar nuevos mecanismos para ordenar la oferta electoral y, al mismo tiempo, intentar preservar gobernabilidad.

En ese contexto, la boleta agrupada busca dejar más claro qué lista de diputados provinciales y qué candidato a senador departamental acompañan a cada fórmula a gobernador y vice. No se trata de volver a una boleta sábana tradicional, porque el votante deberá seguir eligiendo categoría por categoría, pero sí de presentar en una misma papeleta el paquete político provincial y en otra el local.

La intención del radicalismo es que la elección legislativa quede lo menos desacoplada posible de la ejecutiva. O, dicho de otro modo, que quien vote a una fórmula para la Casa Gris tenga a la vista cuáles son las listas que sostendrían ese proyecto en la Legislatura.

Pero el rediseño de la boleta no es el único movimiento pensado para compensar el fin de la mayoría automática. La discusión por los pisos electorales va en la misma dirección.

El radicalismo propone, al igual que los senadores peronistas, un piso del 1,5 por ciento para pasar de las primarias a las generales y un umbral del 5 por ciento del padrón para poder acceder al reparto de bancas legislativas.

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Listas integrales, cinco boletas únicas y piso bajo: qué dice el proyecto de reforma electoral del perottismo

Ese segundo punto es central. Un piso del 5 por ciento reduce las chances de las fuerzas menores que hoy tienen representación parlamentaria. Si se toma el escrutinio de los comicios de 2023, el Frente Amplio por la Soberanía —que tiene tres diputados— y Viva la Libertad —que ingresó dos— no llegaron a ese umbral. Si esos espacios quedaran afuera del reparto, esas bancas terminarían distribuidas entre las fuerzas más votadas.

El efecto no solo impacta sobre los partidos chicos. También condiciona a quienes, dentro de las coaliciones mayoritarias, puedan imaginar rupturas o aventuras electorales por fuera de los frentes principales. Con un piso alto para acceder a bancas, el costo de romper aumenta y, por lo tanto, se consolida la disciplina partidaria.

Por eso, la discusión sobre porcentajes no es un detalle reglamentario. Define cuánta fragmentación legislativa tolerará el nuevo sistema y cuánto margen tendrán las fuerzas minoritarias para competir con posibilidades reales de representación.

Negociación abierta

Los proyectos del peronismo, que ya fueron presentados en la Legislatura, van en otra dirección en cuanto al diseño electoral. Mantienen el esquema actual de cinco boletas únicas separadas: gobernador y vice, diputados provinciales, senador departamental, intendente y concejales.

Una fuente socialista, sector que es mayoritario en la bancada oficialista de la Cámara baja, adelantó a Rosario3 que el proyecto del partido de la Rosa está estructurado en la misma dirección.

En cuanto al piso para acceder a una banca en los comicios generales, el proyecto de los senadores del PJ propone el 5 por ciento, como el que impulsa el radicalismo, pero el de los diputados del perottismo lo baja al 3,5. El del socialismo, en tanto, propondrá que sea del 3 por ciento.

La negociación quedará abierta una vez que los proyectos oficialistas ingresen a la Legislatura en las próximas horas. En los pasillos de ambas cámaras ya se especula con un resultado posible: que las boletas únicas sean finalmente tres, con los senadores departamentales por separado —una alternativa que ven con agrado los actuales representantes de los departamentos—, y un piso del 4 por ciento para acceder a una banca.

La reforma electoral será una de las primeras discusiones fuertes de la etapa posterior a la reforma constitucional. El eje político ya está planteado: cómo adaptar el sistema electoral santafesino a una Constitución que hizo más proporcional la representación legislativa y, al mismo tiempo, cómo evitar que esa proporcionalidad derive en una fragmentación que complique la gobernabilidad.