Semana conflictiva para la universidad pública en “una etapa inédita de ajuste y ataque” del Gobierno

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Así lo señaló el historiador y docente de la UBA, Pablo Buchbinder. Además dijo que el movimiento libertario no tiene “una idea específica” sobre “qué hacer” más allá de “desfinanciarla” y avanzar en la “destrucción global”. El académico publicó un libro sobre el reformismo universitario

Las universidades públicas del país viven por estas horas un clima de agitación y protesta. Los trabajadores no docentes vienen llevando adelante un plan de lucha que consiste en u. día de paro por semana. El próximo será este lunes y coincide con el inicio de un cese de actividades por parte de los docentes que se extenderá por el resto de la semana. Es por la falta de acuerdo en materia de recomposición salarial y el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario por parte del gobierno central.

Frente a este contexto, Rosario3 habló con el historiador y docente d. Universidad de Buenos Aires (UBA) Pablo Buchbinder quien señaló que se vive un período “inédito” de ajuste y “ataque” a la universidad desde el Ejecutivo nacional. Mientras que remarcó que e. movimiento libertario no tiene “una idea específica sobre qué hacer con la universidad más allá de desfinanciarla y avanzar en un proceso de destrucción gradual”.

El académico acaba de publicar Ascenso y ocaso del reformismo, historia y memoria de la UBA (Editorial Eudeba) donde repasa un hecho que marcó un quiebre en la historia de la universidad pública argentina (la Reforma Universitaria) y su influencia en la construcción de la sociedad moderna del país y, de alguna manera, hispanoamericana.

–¿Cómo surge la idea de investigar sobre la reforma universitaria y cuáles son los ejes del trabajo?
–La literatura sobre la reforma universitaria, que analiza cómo se llega a 1918 (año de la reforma) y el impacto de esa reforma sobre la universidad y la política argentina, es muy extensa y construida desde los inicios por sus propios protagonistas. Las lecturas posteriores enfatizaban mucho en las proyecciones políticas del movimiento de la reforma y que se da en una coyuntura densa que coincide con procesos fundamentales como la democratización, la ley Saenz Peña o el ascenso del radicalismo; mientras que a nivel mundial suceden la revolución rusa o la primera guerra mundial. Lo que se ha trabajado no prestó atención debida a las cuestiones del papel de la vida universitaria y su impacto en la construcción de la sociedad argentina moderna, de las clases medias o la movilidad social. Tampoco analizó en detalle el impacto en la vida interna de la universidad. Lo que el libro trata de insertar es la historia de la reforma . articular con la historia interna de la universidad y el papel de la universidad en la vida pública de la Argentina y en la construcción de la sociedad moderna.

–¿El reformismo universitario debería tener algunas reformas hoy con el paso del tiempo?
–El libro tiene de alguna manera una mirada crítica del reformismo. Se trata de una vida universitaria atravesada netamente por la política y lo partidario. Es una vida universitaria que ha soslayado problemas específicos como el peso de la investigación en la universidad, que si bien se ha modificado mucho falta mucho por hacer todavía. Las características de la vida universitaria argentina y la reforma son productos de los movimientos que han marcado a la sociedad argentina de los últimos años. La universidad ha tenido un papel central en la conformación de la sociedad media, con un peso muy importante en la formación de profesionales liberales (médicos, abogados) y marcada por el peso que han tenido esas profesiones e. la construcción de la política. La investigación científica y la construcción de una práctica desinteresada son cuestiones que serían importantes para recuperar hoy aunque el reformismo las ha tomado parcialmente. La conclusión de. libro reivindica ese papel de aquellos reformistas que querían cambiar el tono de la vida universitaria, sacar la obsesión de los universitarios por los títulos y los diplomas, y pensar una universidad más atenta a la ciencia, al estudio de los problemas de la sociedad argentina, . cómo recuperar esa herencia.

–¿Qué mirada tienes sobre la coyuntura que vive la universidad pública?
–Estamos en una situación inédita con respecto a los 40 años de democracia. No es la primera vez que asistimos a un período de ajuste sobre la universidad en cuanto a su presupuesto. Es inédito en su profundidad en cuanto a lo salarial ya que hay una pérdida de un tercio de los ingresos tanto de docentes y no docentes desde 2023 hasta ahora. Es inédita también por su naturaleza; todos los gobiernos que protagonizaron ese ajuste sus discursos apelaban a que no era su voluntad y ninguno se expresó públicamente contra la universidad y la ciencia. Además, esto es inédito porque desde el gobierno nos encontramos con ataques hacia la universidad pública y el sistema científico. Estamos frente a un cuestionamiento de raíz y exige respuestas por parte de la comunidad universitaria. 

–¿Qué grado de incidencia puede tener en la vida universitaria la incursión de movimientos u agrupaciones libertarias?
-En algunos casos ya están adentro, tienen cierta presencia, y veremos en las elecciones próximas cómo se refleja su participación y en qué medida. Estos sectores llevan adelante una política casi de destrucción, no apuntan a una reforma del sistema como sucedió en los 90. Acá ni siquiera hay una idea específica sobre qué hacer con la universidad más allá de desfinanciarla y avanzar en un proceso de destrucción gradual.

–¿La universidad no debería haber hecho algunos cambios antes de llegar a este presente de ajuste y desfinanciamiento?
–Comparto totalmente esa idea. Hay mucho para discutir y pensar en cómo se construyó la universidad en los últimos años. Primero un crecimiento en el número de estudiantes e instituciones en los últimos 40 años: en 1983 había 420 mil estudiantes y 27 universidades públicas, hoy hay el doble de universidades y casi 2 millones 300 mil estudiantes. Tengamos en cuenta que es un sistema construido sobre la gratuidad y el ingreso directo. Ha faltado una discusión en profundidad sobre la calidad . cómo formamos a los estudiantes y a los docentes, . el rol de la investigación, entre otros. Todas esas cuestiones exigirían una discusión. Cuando esta coyuntura termine, porque en alguno momento va a terminar, es la discusión que se viene y la que nos debemos dar. Me llama la atención que en los años 70 la universidad estaba en el centro del debate público y en los diarios. Hoy la educación y la universidad perdieron peso en el debate público y eso no es bueno. Necesitamos que los temas educativos y universitarios estén otra vez en la discusión pública.

–¿Cuál es tu opinión sobre la posibilidad de arancelar los estudios de extranjeros que vienen a estudiar en la universidad pública?
–Argentina garantiza un conjunto de derechos a los habitantes que viven en el país y hacer diferencias con extranjeros es discriminatorio, son personas asentadas en el país que viven y consumen, pagan los mismos impuestos. No sería correcto establecer diferencias con los locales. 

–¿Hay bases del reformismo que deberían cambiar?
–Es difícil plantearlo así. La universidad requiere de marcos normativos más claros, morigerar el peso de decisiones de políticas facciosas, recuperar algunas cuestiones del reformismo original como por ejemplo concursos claros y transparentes. Algunos de esos mecanismos fueron distorsionados por el peso de las políticas facciosas y requieren ser revisados. Hay que devolverle el peso central a la comunidad científica. La forma de cómo se construye poder en la universidad habría que revisar y revisar sus marcos normativos.